Ha acabado mi cuarta participación en la carrera más importante de todas las que se hacen en el mundo del motor off road. Siempre había dicho que la mejor experiencia que nunca había tenido había sido acabar el Rally Dakar la primera vez que participaba, el 2003. Pero ahora se que no es así. No ha sido hasta la cuarta que he gozado del Rally Dakar a todos sus niveles: como deportista y como persona. Desde antes de la salida de Lisboa hasta después de llegar a la última especial que nos dejaba a poco más de 200 km de Dakar.
Ahora os puedo asegurar que éste ha sido el Rally más importante de los cuatro que he hecho, muy especial. Después del 2005 nada ha sido igual para mí. Hay cosas en la vida que realmente marcan y te tienen la cabeza ocupada. Pero sin huir de ellas he podido sobreponerme, salir satisfactoriamente de ellas. El esfuerzo y la constancia han sido esenciales para poder llegar a hacer el Rally Lisboa – Dakar del 2007 con más ilusión que nunca y que finalmente haya sido todo un éxito. Este año y medio de trabajo no hubiese sido posible sin la ayuda de las personas que he tenido a mi lado y que me han ayudado a salir adelante con este proyecto.
Soy quién va encima de la moto. Soy quién debe tomar las decisiones importantes a cada momento. Soy quién debe dar el último do de pecho ... Pero hay infinidad de detalles y situaciones que es imposible hacerlas solo. Todo cuanto pueda decir ahora en los medios de comunicación o explicar a los amigos sólo debe servir como muestra de agradecimiento a aquellas personas que han estado a mi lado desde la caída del 2005 hasta la playa de Dakar, al lado del Lago Rosa, el 2007. Aquellas personas que han confiado en mí con los ojos cerrados y que no han permitido que en ningún momento desfalleciese y tuviese dudas sobre lo qué debía hacer y hacia donde tenía que ir.
Gracias!