Ya me lo decía mi abuela “más vale pájaro en mano que ciento volando”. Y ayer, este dicho popular se hizo realidad para un amigo, Marc Coma. Él ya había avisado. No valen las alegrías antes de llegar al Lago Rosa. Aún queda mucha carrera. Acostumbramos a mostrar nuestra euforia cuando dejamos atràs Mauritania. Y eso a veces es peligroso. La navegación, las pistas rápidas y los peligros están presentes hasta las puertas de Dakar. La relajación no puede ser posible hasta el último minuto. Una caída te puede dejar fuera de la carrera como ha sido el caso de Marc pero también se tiene que ir con mucho de cuidado con la mecánica, mi caballo de batalla desde hace muchos días. Ya hemos hecho casi 8.000 km y no es el momento de provocar un error que me pueda alejar del podium de Dakar.
Hoy disputaremos una especial de poco más de 200 km. Ya podremos ver en la lejanía Dakar pero para llegar bien habrá que orientarse correctamente. Incluso podríamos tener la posibilidad de arañar alguna posición más en la clasificación general. Hasta ahora no era un tema que no me dejase dormir pero ahora me lo miro con otros ojos.
Mañana estaré en el Lago Rosa. Lástima que no me podáis acompañar pero yo pensaré con todos los que durante estos días me habéis ido apoyando con vuestros mensajes.